Razones de índole religiosa y argumentos de estrategia política pero también de oportunidad comercial y mercantil definen la huella irlandesa en la España de los siglos XVI al XVIII, fijada a través de una serie de documentos expuestos desde hoy en el Archivo General de Simancas.

Amigos y aliados coyunturales durante algo más de dos centurias, Irlanda y España unieron sus intereses para defender su territorio del asedio de Isabel I de Inglaterra, los primeros, y perseverar Felipe II, por su parte, en la cruzada católica contra los protestantes.

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